Un reconfortante plato suizo de invierno con rodajas de colinabo dispuestas en capas con crema y queso fundido, ideal para una velada acogedora.
Precalentar el horno a 200°C.
Pelar y cortar el colinabo en rodajas de 3 mm.
Pelar y picar finamente las cebollas.
Colocar el colinabo y la cebolla en capas en una fuente para horno engrasada.
Batir la crema con la nuez moscada y verter sobre las verduras.
Cubrir con el queso Gruyère rallado.
Hornear durante 35 minutos hasta que el colinabo esté tierno y dorado.
MesitaMia
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